El Árbol del Chanchito

Confieso que el nombre no es un invento propio, mi esposo en sus múltiples aventuras creó este nombre sin ningún objetivo particular. Lo adopté desde que comenzó a enamorarme las manualidades ¡y no cualquier manualidad!, sino aquellas que representaban un Cuchuflí.

Esas manualidades acompañadas de música vintage, un buen tinto y una tarde soleada o lluviosa, hacían mi vida completamente feliz. Me sentía abrigada, enamorada, bienvenida a quién sabe qué mundo, simplemente las preocupaciones no tenían la capacidad de secuestrar mi mente.

Cuando busqué un nombre a todo esto, descubrí por fin que el Árbol del Chanchito se ajustaba correctamente, porque sólo un cerdito con la capacidad de un niño de tres años, podría albergar en su mente una idea tan bella y prospera como un Árbol y ese árbol sería finalmente un Cuchuflí que pintaría o armaría para hacer de mi vida y la de los demás, un momento gradualmente feliz.

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Sin Afanes ni Prejuicios 😚

Sin afanes ni prejuicios surge una sonrisa en un paisaje de piedra que morirá con el día pero renacerá en el recuerdo.

Sin afanes ni prejuicios, se regalan abrazos que sin necesitarlos se convierten en sublimes momentos de consuelo.

Sin afanes ni prejuicios, sólo sonríe aunque en su memoria se hayan esculpido los más atroces delitos.

Sin afán ni prejuicio irrumpe el silencio para decirnos que aún estamos a tiempo. 🐷

Rompecabezas 👣

La existencia de una persona es el resultado de un plan y este plan no fue diseñado por un individuo, sino por muchos, no por una circunstancia en especial, sino la combinación de miles de anécdotas. Sólo nos queda averiguar, cuáles fueron las variables que influyeron para que tú nacieras, para que el resultado fueras tú y eso está enterrado en la historia detrás de la historia de tus padres. ¿Cuales son tus variables? 👧

Corto de Terror 👺

Toda la vida vivió en esa casa que es su dimensión. Siempre sintiéndose sólo, sin quién conversar, sin quién compartir. Desde su ventana observaba el resto del tiempo y el transcurrir normal de las demás vidas, preguntándose incesantemente qué tenían ellos que él no tenía.

Hasta que desde el otro cuarto, del otro extremo de la casa, una voz le dijo:

“Déjame salir, siempre he estado aquí.”

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